Desarrollar medicamentos lleva tiempo, a menudo años. Los voluntarios ayudan a descubrir qué funciona, qué no y qué riesgos hay que vigilar. Participar en un estudio no significa pasar por todas las fases.
Todo empieza con una idea.
Los investigadores buscan nuevas formas de tratar una condición. Las pruebas de laboratorio y con animales ayudan a decidir qué posibles medicamentos están listos para estudiarse en personas. Muchas ideas no llegan a ese punto.
Los voluntarios ayudan a encontrar respuestas.
Antes de comenzar un ensayo de un medicamento nuevo, su plan y la información de seguridad pasan por las revisiones requeridas. Luego, los estudios responden distintas preguntas en etapas llamadas fases.
- Fase I
- ¿Qué debemos saber primero sobre las dosis y los efectos secundarios?
- Fase II
- ¿Parece ayudar a las personas con esta condición?
- Fase III
- ¿Qué nos dicen los estudios más grandes sobre beneficios y riesgos?
La evidencia se revisa con cuidado.
Si el desarrollador solicita la aprobación, la FDA revisa los resultados, cómo se fabrica el medicamento y su etiquetado propuesto. La aprobación no es automática.
El aprendizaje continúa.
Después de la aprobación, la vigilancia de seguridad y otras investigaciones, incluidos los estudios de fase IV, permiten seguir aprendiendo cuando más personas usan el medicamento.